miércoles, 25 de abril de 2012


Génesis: Plantas Que Luchan

Antes de leer esto, debe tener en cuenta, que entre los primeros boletines y los que aparecen con fecha exacta en el cual fueron escritos, tienen bastante tiempo de distancia, por lo que a veces, ciertas ideas o pensamientos van cambiando con el transcurso del tiempo y, con esto el aprendizaje de por medio. 
No soy ni mucho menos un agricultor, ni un profesional en la materia. Soy simplemente un amante de la vida y de la naturaleza. Un chico que ha llevado su vida a través del cultivo y conocimiento de las plantas disponibles para el ser humano. Soy simplemente, un humilde aprendiz.
Debe saber además que las fotos utilizadas son sacadas algunas de internet y otras de mi archivo personal, respetando el derecho de la propiedad de la imagen, no tengo intención alguna de apropiármelas ni hacerlas de mi autoría, simplemente para explicar y/o hacer más didáctico todo, además me aferro a mi ideal del libre uso de material para fines no comerciales, con lo que no le estoy haciendo daño a nadie.

Debemos además recalcar que estos posts fueron escritos cuando no tuve, por un tiempo largo internet, por lo que se acumularon, y los iré subiendo desde ya, para que vean el avance y además puesto que las ideas generalmente cambian.. Es además, en cierto sentido, un planteamiento de futuro y de lucha.. 

Para comenzar a contarles los acontecimientos actuales, Debo aclarar la historia de mi huerto primeramente para entonces contarles un poco más de lo que en estos momentos estoy intentando montar. A continuación les describo lo que ha ocurrido el último tiempo, que debe abarcar, si mi memoria no falla, un lapso de aproximadamente un año.
El primer huerto que tuve (del cual son la mayor parte de las fotos), se encontraba en la casa de mis padres, cuándo aún vivía allí y junto a mi madre teníamos un huerto. Con aquella experiencia, tuve el mayor ingreso de conocimientos y experiencias positivas. Luego, al salir de aquella casa, estuve viviendo con mi hermano en un departamento de la ciudad. En aquél departamento de unos cuantos metros cuadrados, intenté montar en la terraza un pequeño huerto. Allí estuve intentando cultivar rúcula, lechuga, tomate, albahaca y un par de otras plantas. A pesar de mi fracaso casi rotundo con aquellas plantas, por la falta de luz solar directa suficiente para que las plantas pudieran hacer una correcta fotosíntesis, comencé además con el proyecto paralelo de montar mi proyecto de vermicompostaje. Mi proyecto fue un poco, por decirlo de alguna forma, rústico, puesto que utilicé un basurero pequeño en donde lanzaba directamente los residuos orgánicos que salían de mi cocina sobre tierra y las lombrices, que inicialmente deben haber sido unas 6 en total.

Había leído hace un tiempo que los residuos orgánicos antes de agregárselos a las lombrices tenían que pasar por un proceso previo llamado el compostaje. El compostaje es crear abono para nuestras plantas con un proceso de descomposición de los residuos. Estos pueden ser cortes de poda, hojas, ramas pequeñas, restos de frutas y verduras, cáscaras, pelo, ceniza (máximo hasta un 20%), restos de césped luego de ser cortado, etc, y todo eso dejarlo que se descomponga intercalando las capas con tierra. Luego de unos 4 meses (en verano) y 6 meses (en invierno) deberíamos obtener abono listo y completo para nuestras plantas. Se logra apreciar el término del ciclo porque hay un cambio de color  a un negro más obscuro y el aroma es parecido al de un bosque.


Haciendo caso omiso quizás o ‘’experimentando un poco’’ decidí agregarle los residuos orgánicos de forma directa a la tierra en dónde estaban las lombrices. Luego de unas semanas de haber hecho aquello, leyendo un poco más acerca del tema, descubrí que, en el compostaje hay un proceso de unos meses en dónde la temperatura aumenta interiormente (y luego otro en dónde la temperatura comienza a descender para alcanzar una temperatura más ‘’normal’’, por así decirlo), lo que hace que mueran algunos organismos del suelo, como las lombrices. Debo admitir que al leer aquello me asusté un poco, y me desorienté bastante en lo que debía hacer. Estuve varios días pensando en las posibilidades de ambas opciones, entre sacar los residuos o dejarlos y ver que ocurría en el camino. Luego de analizar tanto las ventajas como las desventajas y sus peligros, decidí que la mejor opción, quizás por morbo, sería el dejar los residuos en la misma tierra con las lombrices y observar lo que pasaría. Pensé además que, no eran muchos residuos, por lo que el calor que generaría no podría ser tan grande. Quizás era una idea estúpida, pero quise aferrarme a aquella idea y seguí con lo planeado inicialmente.

El riego a mi experimento, debo admitirlo, fue de alguna forma, sin ningún patrón lógico y cuándo lograba recordar que quizás estaba seco. Al acercarme a la tierra y observar que esta estaba seca, regaba un poco, hasta que estimaba que era suficiente. Luego de unos meses más, tuve la curiosidad de escarbar un poco entre las diferentes capas de tierra con residuos e ir en busca de la colonia de lombrices, que según lo que esperaba yo, debiera haber aumentado. Me deprimir al no encontrar ninguna. Quise abandonar enseguida mi experimento, por la tristeza y cargando la culpa de que había matado a las lombrices. Sin embargo, más tarde analizando la situación, me consolé pensando que no había explorado todo el contenido, puesto que tenía probabilidades de que estas aún subsistieran, por lo que decidí continuar. Unos meses más tarde me asombré y llené de felicidad al constatar a unas pequeñas lombrices que navegaban por mares de residuos y materia orgánica.

Al día de hoy, luego de ir a regar a las lombrices, y al mover simplemente una cáscara de huevo, pude vislumbrar tres lombrices grandes. Luego de mostrárselas a mi hermano (puesto que el tarro en dónde se encuentran las lombrices aún sigue en su departamento, puesto que no he logrado aún trasladarlo a dónde será su nuevo hogar), las regresé a dónde estaban y, al cubrirlas con la cáscara de huevo noté que en su interior se encontraban dos más. Mi proyecto, creo yo que está dando frutos y continuaré adelante. No he tenido problemas con los malos olores (y eso que la mayor parte de las veces en las cuáles le he agregado residuos de la cocina, no les he agregado encima tierra), eso sí, y por lo explicado y mencionado entre paréntesis, he tenido pequeños problemas con las moscas, pero sólo rondan o se posan encima de las cáscaras y residuos que se encuentran en la superficie.  Tampoco se han aparecido insectos grandes y feos (como los que he visto en ciertas fotos de compost) dentro de la tierra.

Cuando lo traslade en donde estoy viviendo, dejaré de agregarle directamente los residuos y comenzaré haciendo compost. Además la intención es agrandar el espacio de las lombrices y hacer entonces una pila en el suelo en forma de franja. Sé algo de aquello puesto que me lo han explicado una vez en un taller de lombricultura en el cuál yo por coincidencia me crucé, pero, esos conocimientos son básicos y, además, hay que saber que una cosa es saber la teoría, y otra es saber aplicarla en terreno.

Pero bueno. La idea no termina allí. Además del objetivo principal que es crear un nuevo huerto en tierra desocupada, la idea es crear un taller de huertos primero entre mis vecinos, y luego en el sector, para que se vayan expandiendo los conocimientos de los cultivos de plantas y además, con esto, poder reducir los gastos de la gente de sectores como los míos en dónde el dinero escasea. La idea a largo plazo sería llenar de huertos comunitarios o particulares en el barrio y así lograr una mejor calidad de vida para la gente y expandir el ejemplo a otras comunas. Poder luego vender los productos sobrantes en ferias libres y repartirse el dinero entre los que participen y con esto, obtener un ingreso para las familias. Conozco ya varios ejemplos en otros países que dan muestra de resultados favorables para este tipo de iniciativas, por lo que sería bueno comenzar desde ya en nuestro país, en dónde la revolución verde va un poco atrasado. Montar talleres gratuitos o a un costo muy bajo también es una de las ideas que tengo en mente para capacitar e incentivar a los vecinos. Intercambio de libros de interés agrícola, etc. Son algunas de las ideas que ya he pensado y que serán evidentemente parte del proyecto. Uno de los pilares fundamentales además que llevará el proyecto es la Autogestión. He pensado en un nombre para este proyecto, opinen ustedes haber que les parece: creado el 20 de Octubre del año 2011, con, por ahora un miembro activo, damos inicio a Plantas Que Luchan (PQL), A luchar por los espacios verdes y de profundos conocimientos en la Jungla de Cemento. Porque las semillas son de los Pueblos y no de las Transnacionales. Porque la Revolución solo comenzará a través de las raíces.
Nos sumamos a la lucha de todos los hermanos, pero, también creemos firmemente (como bien lo expresan los amigos de los Huertos Urbanos de la Bahía de Cádiz, España: ‘’ Los revolucionarios que no tienen huerto, que dependen del mismo sistema que atacan, y que producen palabras y balas, y no comida ni abrigo, son inútiles’’


La idea es comenzar desde ya con los almácigos para un posterior trasplante, sin embargo, debo analizar cuidadosamente la tierra antes de plantar puesto que no he observado aún en qué estado se encuentra, aunque dudo bastante que se encuentre apta para las labores agrícolas deseadas.
Asique, estaré (espero) bastante ocupado con este nuevo proyecto el cuál, prometo no dejar de subir fotos con los avances y logros respectivos. Mientras tanto, le envío a cada uno de ustedes un fuerte abrazo desde Chile. Nos estaremos viendo y los mantendré al tanto de las progresiones y nuevas ideas que vayan surgiendo.

Plantas Que Luchan.

Fotos: Internet

1 comentario:

Carolina Quintero dijo...

Me parece un buen comienzo, sobre todo por que parte de la perseverancia y ya has ido adquiriendo gran conocimiento. Los talleres son ideales para extender este conocimiento, tienes mucho que enseñar, sera bueno saber de su exito, por que la gente realmente los necesita.