domingo, 9 de octubre de 2016

Policultivos

La salud de un eco-sistema pasa por múltiples y complejos factores.

Por:  Proyecto Raíces.-
Se trata de la interacción de elementos en una compleja red de seres, vivos y también muertos, cada uno de ellos de distinta clase, con diferentes necesidades y distintas formas de manifestarse. Así tenemos plantas, animales, aves, insectos, hongos. Todos estos seres conviviendo en un mismo espacio o hábitat, interactuando y adaptándose al entorno que, a través de estas adaptaciones, también se va modificado. Y todo esto en un medio físico determinado, con rocas y minerales, cursos de agua subterráneos, flujos de energía, truenos y relámpagos. Lluvia. Sol.
Cada uno de estos aspectos, puede ser ahondado muy en profundidad y para cada uno de ellos existe una ciencia especializada. Todavía quedan muchas preguntas por responder en cada una de las áreas que componen lo vivo.

Sin embargo, esta infinita complejidad no solo es tema de estudio, también parece ser una característica fundamental, y vemos que las interacciones entre los diferentes elementos del sistema son las que sostienen la vida en el planeta. La cadena trófica nos muestra cómo se conforma una red en la que unos se comen a los otros, y por lo tanto también dependen de su existencia para alimentarse. Pero no solo se comen unos a los otros, también se apoyan, los pájaros comen el fruto y dispersan la semilla, ayudando a la reproducción de determinadas especies vegetales, ciertos hongos generan enormes redes subterráneas, como las micorrizas, y son capaces de movilizar nutrientes, agua y otros elementos de un lugar a otro, de acuerdo a las necesidades del bosque que crece sobre el mismo suelo (formando relaciones de simbiosis con las raíces de los arboles). Los árboles, a su vez, garantizan la presencia de oxígeno en la atmosfera, lo que es condición de vida para cientos de animales, que a su vez pueden cobijarse bajo la sombra que los mismos arboles generan. Las fecas y orinas de los diferentes seres van a ser bien aprovechadas por las raíces de ciertas especies vegetales, mientras que otras raíces, como las de la consuelda, irán profundo bajo el suelo a buscar los minerales de las rocas, para bombearlos hacia sus hojas y ramas, que luego, al caer y descomponerse, depositarán todos estos nutrientes minerales de forma orgánica sobre la superficie del suelo, haciéndolos asimilables para otras especies que no son capaces de realizar este proceso.

A través de estos ejemplos, buscamos mostrar cómo en los ecosistemas naturales se desarrollan alianzas y cooperaciones, en las cuales los diferentes elementos de la red van apoyándose los unos en los otros para coexistir. Si bien también se genera competencia entre ciertos elementos, en general los equilibrios eco-sistémicos parecen ligados a la cooperación. Si bien la teoría de la evolución tradicional nos enseña la competencia y la supervivencia del más fuerte, la evolución de la vida sobre la superficie terrestre también nos enseña sobre simbiosis y mutualismo. En este punto el concepto de sucesión es clave para visualizar el fenómeno.

La sucesión es el proceso a través del cual la presencia de ciertos elementos, que podemos llamar pioneros, provocan una alteración al ambiente, generando condiciones propicias para la emergencia de elementos que antes no tenían condiciones favorables. Así el liquen, asociación entre un alga y un hongo, hace millones de años atrás se pegó a la roca, y empezó la colonización de la vida en la tierra. Poco a poco, la roca se cubre del cuerpo del liquen, que en su existencia crece y muere, dejando materia orgánica descomponiéndose, atrapada en la grieta, sobre la roca: el suelo naciente, que mucho tiempo después cobijara especies de otra clase que el liquen, herbáceas anuales primero, y luego capas cada vez más longevas, algún arbusto, a medida que aumenta la materia orgánica depositada sobre la roca. Este proceso es largo y lento, pero eventualmente se forma un bosque. Si dejamos la tierra sin intervenir y nos encargamos de generar condiciones propicias como regar, rápidamente aparecerán todo tipo de plantas, llamadas malezas y enemigas número uno de la producción agrícola tradicional, son en realidad la primera etapa de la sucesión que lleva a una condición de bosque: donde encontramos gran diversidad de plantas, dónde las diferentes capas vegetales, forman nichos para la vida silvestre de aves y animales. Y una micro-fauna de insectos por todo el suelo.

En este espacio, trabajaremos un pequeño jardín teniendo todo esto en la cabeza. Aquí ponemos en práctica algunas de las técnicas de los Bosques Comestibles, y en la marcha vamos aprendiendo. Buscamos establecer policultivos productivos perennes, respetando a la naturaleza y contribuyendo al aumento de la fertilidad del suelo.
Subiremos fotografías y poco a poco iremos presentando diferentes especies, sus funciones y características, mostraremos las intervenciones que hacemos en el terreno, como trabajamos y los resultados que obtengamos, de los errores y aciertos.
Por el momento les dejo esta foto de uno de los parches del jardín. En este pequeño espacio conviven una diversidad de plantas, como menta, malvas, chalotas, acelgas, fisalis, diente de león, llantén, caléndulas, apio perenne, rúcala de Turquía, culén.


¡A ver si las encuentras a todas!